Desarrollo Comunitario: Participación y Co-creación de Soluciones

En desarrollo comunitario, la consultoría social adopta metodologías que empoderan a la población local como protagonista del cambio

Un enfoque clave es el desarrollo basado en activos de la comunidad (ABCD), que parte de identificar fortalezas locales (habilidades, redes, recursos) en lugar de solo carencias. Junto a este enfoque, los procesos participativos de planificación permiten que los ciudadanos definan prioridades y co-diseñen proyectos. Un mecanismo emblemático es el presupuesto participativo, donde la comunidad decide directamente sobre inversiones públicas locales.

Este modelo, pionero en ciudades como Porto Alegre, se ha convertido en «el mecanismo más difundido en la construcción de democracias participativas a escala planetaria»​.

Su expansión global evidencia cómo la innovación participativa en la gestión pública fortalece la ciudadanía activa. Los presupuestos participativos han mejorado la asignación de recursos de acuerdo a necesidades reales y han aumentado la transparencia y la confianza en las instituciones locales.

Por ejemplo, estudios del CLAD señalan que estos procesos requieren el desarrollo de indicadores y modelos de evaluación específicos dada su diversidad, pero contribuyen a profundizar la democracia y la inclusión​

La tecnología digital ofrece nuevas vías para la movilización y la colaboración comunitaria. Plataformas en línea, aplicaciones móviles y mapas colaborativos permiten involucrar a más personas en el diagnóstico y solución de problemas locales. Organizaciones de la sociedad civil utilizan herramientas de crowdsourcing, georreferencia y analítica de datos para monitorear servicios públicos y fomentar la rendición de cuentas de las autoridades.​

Un caso de éxito es el uso de aplicaciones de reporte ciudadano para mapear necesidades barriales (baches, iluminación, seguridad), que ha resultado en respuestas municipales más ágiles y focalizadas. Asimismo, metodologías como el mapeo comunitario participativo con Sistemas de Información Geográfica (SIG) involucran a los residentes en la recopilación de información sobre su territorio –por ejemplo, mapeando zonas de riesgo o recursos comunitarios– y en la planificación basada en evidencia local.

Estas prácticas no solo generan mejores proyectos (más ajustados a la realidad y la cultura local), sino que fortalecen el tejido social y el capital social al incentivar la cooperación entre vecinos y autoridades. En síntesis, el desarrollo comunitario innovador se basa en co-creación, apoyándose en dinámicas participativas tradicionales (asambleas, talleres) y en herramientas modernas (plataformas digitales, redes sociales) para lograr comunidades más cohesionadas, resilientes y protagonistas de su propio desarrollo.